Carta de una Desconocida
Una nunca debe sentirse
estúpida por las innumerables idioteces que haya desafiado por otra persona. Pero me siento la más ingenua de todas al haber
temido ser yo misma sin más. Me he dejado llevar por las situaciones. He sido impulsiva, como siempre;
pero mi ser pasional siempre se quedó callado, y sus hazañas se llevaron a cabo en la más estricta intimidad. Nunca fui capaz
de hacértelo saber. Ojalá hubiese tenido el valor de contarte que quería hacer las mayores locuras. ojalá hubiese
hecho lo que realmente necesitaba. Pues yo quería robarte las ganas, enfadarte, , cantarte, decirte, sonreírte, morderte,
llevarte, traerte, proponerte todo aquello que no se puede. Aquello, que solo se quiere. Ojalá hubiese sido la definición
de imprevisibilidad que siempre llevo conmigo. Entiendo que necesito lo que ya no puedo, que solo quiero que sepas que
yo sé y no quiero así. Solo pido quieras saber quién soy para yo poder decirte quien sé que eres. Solo entiende que yo
así no puedo. Te quiero llevar lejos y que solo escuches mis movimientos; que mis palabras sean tu primera y última imagen.
Quiero llevarte y que sepas de los mil sabores que buscan en tu injusta ausencia. Yo no soy la que llevas en tu mente.
Solo llego a ser, tal vez, la imagen externa de aquella que no fue capaz y sonríe inventando el coraje para no alcanzar lo
que teme y sabe que es. Porque soy todo aquello que se muere porque sepas que quiere serlo por ti. Soy todo aquello
que no sabes de mi; por eso guardo las canciones, las lágrimas porque soy de hierro y en mi autosuficiencia busco tu mano.
Por eso necesito aislarme contigo en medio de todos y así aprender a ser una segunda piel. Por eso quiero escuchar lo que
hablan de mi, para así sonreír frente a ti y volver a hacerlo. Te quiero timar por lo que fue, estrechar tus límites solo
por culpa de mi espacio que se aferra al tuyo. Por eso y por todo; llego a ser tal y como
soy, y no lo temo. Solo tal vez de que tú nunca lo sepas. Entonces, sí es mejor que me olvides. Pero recuerda mis ojos
porque ellos sabían decirte lo que yo no podía y mi cuerpo no hacía.
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Nací un dos de diciembre, hace 23 años en una ciudad de Galicia.
Mis
inquietudes o mi personalidad revoltosa, me llevaron a estudiar en la facultad de Bellas Artes, adquiriendo una formación
que me llevaría a buscar todo tipo de respuestas sobre el mundo dentro del campo del arte.
Mi inquietud
por la pintura, me lleva a centrarme en esta y llevar a cabo alguna que otra exposición,(Sevilla, Cangas, Pontevedra..).
Asimismo,
la necesidad latente de contar las cosas a partir de lo que el tiempo deja impreso en mi, no solo se centra en la pintura;
sino que es la palabra, un medio realmente poderoso y en gran medida satisfactorio para nunca dejar de contar cada paso que
doy, cada momento que sale a mi encuentro en el camino. Por ello, bajo Clara Cerati rehago, reinvento, conquisto
los pasos de ese camino.
Con
ello, sigo poco a poco en mi quehacer, ya sea por el influjo visual de la huella pictórica, o por las palabras que igualmente
salen del color de una pintura, pues ambas vertientes poseen el origen de los acontecimientos; de aquellos, que solo se pueden
compartir.
Marta Besada
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